lunes, 1 de diciembre de 2014

Cepillos manuales para madera



Mis cepillos Stanley: garlopín (Nº5) y cepillo de alisar (Nº4)
El cepillo suele ser una de las herramientas de la carpintería que produce más gusto al ser usada, pero también suele ser la herramienta peor usada y que por ende, genera más frustración. Esto se debe al hecho de que tiene demasiadas partes que se pueden mover y ajustar, y además, a que debe estar muy bien preparado para obtener buenos resultados.

Existen una gran variedad de cepillos. Los hay con cuerpo de madera y cuñas de ajuste (los primeros se hicieron hace miles de años), o más modernos con cuerpo de metal y elementos de ajuste (desarrollados hace unos 150 años). Ambos cumplen igualmente su función, pero para ajustar un cepillo de madera se necesita más pericia. En cuanto a su función, los hay para cepillado plano y  para trabajos especiales, aunque esencialmente, el cepillado tiene como objeto reducir la madera a unas dimensiones exactas, dejándola plana y lista para el acabado (otro uso común para los cepillos es usarlos para matar o achanflanar las aristas vivas de la madera, como se ve en el video que puse al final).

Refiriéndonos en particular al cepillado plano, existen tres clases principales de cepillos: el cepillo de desbastar o garlopa (50-60 cm de longitud), el garlopín (40-50cm de longitud) y el cepillo de alisar o de banco (20-25cm de longitud). Cuanto más largo es el cepillo, más plana deja una superficie, puesto que el cepillo corto “remonta” las protuberancias en lugar de igualar las superficies. El mejor cepillo para uso general es el garlopín, suficientemente largo para trabajar en la mayoría de las superficies y menos pesado que la garlopa. Pero es conveniente tener al menos dos cepillos, un garlopín y un cepillo de alisar, y dedicar el primero a cepillado general (virutas gruesas - dimensionar) y el segundo al alisado (virutas finas - terminación).
Fuente: Gran Enciclopedia de trabajos caseros - Reader's Digest - 1980

Debemos familiarizarnos con las distintas partes del cepillo y sus funciones, ya que es necesario ajustarlo antes de usarlo y desarmarlo para afilar la cuchilla.
Fuente: Bricolaje con madera - Lisma - 2007
 
Los ajustes necesarios para que el cepillo funcione de la mejor manera en cada situación son:
-         ajuste del tamaño de la boca: a una boca grande corresponden virutas gruesas (especialmente en maderas blandas), mientras que una boca pequeña corresponde a un cepillado más fino con virutas pequeñas y delgadas (especialmente en madera dura y semidura). La parte delantera de la boca presiona las vetas de la madera, previniendo el astillado cuando se trabaja a contarveta.
-         ajuste de la cuchilla y el contrahierro: la cuchilla corta la madera, y el contrahierro rompe las virutas y las ajela de la boca. Una mayor distancia entre los filos se usa en trabajos bastos, y una menor distancia en trabajos finos.
En este video se puede ver la influencia del contrahierro en el cepillado manual.

El efecto del contrahierro es especialmentente importante a la hora de cepillar a contraveta. Como conclusión de este ensayo, se observa que:
1.      Si la cuchilla está afilada y la profundidad de corte es menor a 0.05mm (virutas muy finas), el contrahierro es innecesario y aún a contraveta no se produce un corte astillado.
2.      La distancia entre el contrahierro y el filo de la cuchilla debe ajustarse de acuerdo a la profundidad del corte.
3.      Un contrahierro con un ángulo de 80º previene mejor el corte astillado a contraveta que uno a 50º, por lo tanto el contrahierro puede ser colocado más lejos del filo de la cuchilla para la misma profundidad de corte, lo que redunda en un corte más suave.
Fuente: Gran Enciclopedia de trabajos caseros - Reader's Digest - 1980

-         ajuste del movimiento lateral: regula el paralelismo de la cuchilla respecto de la base del cepillo. Una cuchilla en diagonal se puede utilizar para corregir falsas escuadras en el canto de una tabla.
-         ajuste de la profundidad de corte: empezando con la cuchilla escondida, se va bajándola poco a poco y haciendo pasadas de prueba hasta conseguir virutas del espesor deseado. También es útil una inspección visual de la cuchilla, mirando al ras de la base del cepillo.

Para reducir la fricción generada entre la base metálica del cepillo y la madera, es conveniente encerar periódicamente la base del cepillo. Tener siempre un trozo de vela o cera en pasta junto a la zona de trabajo.